Dicen lo neoyorkinos que el que se lo puede permitir, sueña con tener su pequeño apartamento o loft en el barrio de Brooklyn. Menos mal que he tenido la suerte de cruzar el puente y conocerlo un poquito porque me iba a marchar de esta ciudad creyendo que todos aman las hamburguesas, la salsa picante [este estómago no aguanta más] y disfrutan con el espectáculo de las luces estridentes de Times Square. Aquí en Brooklyn viven muchos jóvenes que circulan en bicicleta, van a restaurantes donde sirven comida ecológica y cuyo referente político desde luego no es George Bush. Y eso salta a la vista... hasta en las paredes.
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[Me toca preparar las maletas, esto se acaba ya. Sniff!]

















